Pues si, voy a hablar de ello, porque por aquí plasmo lo que pienso y eso sencillamente ahora está ahí en mi mente. Soy la primera que si me miro con lupa, puedo verme reflejada en una persona más, digo que no me gusta el marujeo pero algo cae, y me gusta, digo que no soporto los machismos y he hecho comentarios machistas, sin darle importancia, y he criticado a esa mujer sin más, sin tener ni idea de nada, porque muchas veces opinamos sin ser preguntados, y muchas más sin saber de lo que hablamos. Mi sexto sentido siempre ha visto asqueroso a ese tipo, su mirada, su sonrisa, su manera de hablar y lo más importante, su manera de actuar le delatan, sin embargo, al ser madre me he visto sensibilizada por la situación de pensar ¿Cómo podría yo vivir sin ver a mi hija? Y es entonces cuando me imagino una guerrera a lo Xena, cortando las cabezas que hagan falta, sin que se me corra el rimel. Y es, entonces cuando pienso...¿Cómo ha podido?...
Llevo tiempo hablando con una amiga del mismo tema, y creo que debería plasmarlo. Parece que tenemos la obligación de medirnos con el mundo, cuando piensas en dicha magnitud, es cuando te das cuenta de lo absurdo del tema. Digo tenemos, hablando sobretodo de la mujer, ese ser que ya de por sí hace suficiente magia pudiendo llevar un bebé dentro de ella misma y hacer como si no pasara nada. Pues no, al no ser suficiente, cuando nace ese bebé queremos que todo siga siendo igual, o incluso las más exigentes mejor. Partimos de nuestro cuerpo (una lucha constante), la casa que esté bien, volver a tener un trabajo y un salario como antes, seguir haciendo lo que antes (salir con amigos, tener tiempo con la pareja)...todo esto con una criatura que va a depender de ti las 24 horas hasta mínimo los 12 si te sale espabilado y te fias, entonces hasta puedes pensar en una media jornada porque si cae enfermo se puede cuidar solo en casa. Pues mira, siempre se me d...
Reconozco que hoy es uno de esos días en los que me dejaba querer... No sean mal pensados, estoy en 'esos días de la mujer malos que no le deseas ni al peor de tus enemigos', es domingo, llueve, y a pesar de que la casa tiene necesidad hasta de ser derruida y vuelta a construir cual ave fénix, mis fuerzas y mis ganas están por los suelos. Me he visualizado como un trapo después de desengrasar una encimera, tirado en la cama, espanzurrado y abandonado hasta que te toque la lavadora, y me he dado pena hasta de mi misma, y sabiendo que ese querer por otros no lo iba a recibir (no por nada en especial, tampoco lo vería lógico), he decidido darme lo que necesito, al menos parte de ello. Por mucho que necesitemos el amor de los demás, el cuidado, la atención o dedicación, si no estamos satisfechos no es por culpa de los que te rodean, es que tienes falta de miras y de hablar contigo y lo que te está faltando tu amor hacia tí misma, el amor propio del que tanto hablamos. Así que me me...
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