Día 3 de la cuarentena

Hoy nos levantamos a las 7 de la mañana como un lunes cualquiera. Pero hoy tenía una motivación extra, iba al médico!
Normalmente las abuelas te recomiendan que vayas 'bien aseadita' a verle, de todas las veces que lo he podido cumplir hoy le añadí un extra, me alise el pelo, me vestí bonito y me pinté, como si tuviera una cita con el, aunque fuera con guantes de limpiar (si, me los puse).

Mi pareja vino a quedarse con vega para no llevarla al médico conmigo, salió del trabajo y se quedó entreteniendola y yo, paseé despacito, pero segura, mirando de un lado a otro bajo mi bufanda de invierno a pesar de no haber frío para eso.

Era como el que devora las últimas páginas de un libro que nos ha conquistado, me quedaba con cada detalle de las calles, de los que pasaban, me preguntaba cual era su causa especial para salir, y finalmente llegué al ambulatorio.

El médico estaba vacío y no quise sentarme a esperar para entrar, me quedé en una esquinita, de pie, hasta que me hizo pasar, no sabía si sentarme o no, le conté lo que me pasaba y tras mirarme salí con 5 recetas y ganas de llegar a casa por si estaba demasiado expuesta.

Vi dos farmacias, las dos con colas, la gente, aunque poca esperaba fuera, porque dentro solo se permitían 2 personas...y seguí avanzando con esperanza de que las que estaban más cerca de casa no tendrían a nadie, así fue.

Llegue a casa y mi hija me recibió con los brazos abiertos, imprimí 24 hojas de deberes que le han mandado (benditas, ahora tengo menos que pensar) e hice la comida.

Tras la comida nos echamos la siesta y ahora 17 hrs, toca película, hoy toca coco.

Sandwich y pensar qué podemos hacer, ahora toca juegos reunidos...no sé lo que aguantaremos pero lo bueno es que nos acercamos a las 8:15 que será la hora de la cena, pienso en las 21:30 hr. como si fuera la hora de salida del trabajo de Pedro Picapiedra.

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