jueves, 17 de octubre de 2019

PEDRO

Es curioso cómo pasan los años y que, parte de los recuerdos más antiguos, hayan quedado afincados en mi, cual tatuaje, y sin embargo no recuerdo lo que comí ayer...
A mi abuelo Pedro yo lo recuerdo de abuelo, ciertamente tenía más contacto con mi abuela Flora así que no tengo tantos recuerdos con el, sin embargo, le recuerdo en un rincón del salón, o en la terraza sentado viendo la Mar, le recuerdo desenredando redes, achicando agua, saliendo de casa de noche para irse a la mar (sin saber apenas nadar) en una barquita que era de motor llamada Ariadna, como su primera nieta, imagino que antes de esa barca tenia otra sin motor, creo que era la Isabel, en memoria de su madre, un honor por lo que me toca que la llamara así después...
Creo que hay personas que nacen para algo definido y creo que mi abuelo nació para ser pescador, a veces pienso si en su anterior vida fue pez, o sirena...la cosa es que si no estaba en casa, estaba en el puerto, y si no, en algún bar jugando con sus amigos una patxanga...
Le encantaba contarme historias de la mar, desgraciadamente no recuerdo ninguna, y le encantaba escribir poesía...yo le recuerdo como una persona tranquila, que a veces estaba sin estar, ocupando poco, al lado de una persona tan grande como mi abuela, porque la Flora era mucha Flora...
Le mirabas a los ojos, tras unas gafas gordas, de culo de botella, y se le veían como si le ocuparán la mitad de la cara...enormes, claros y llenos de vida y brillo...
Su cutis para su edad no marcaba muchas arrugas, lo tenía enrojecido, con venitas como todos los que descendemos de él, pero tenía una piel amable y suave que le hacía parecer más joven...sin embargo, sus manos eran duras, grandes y ajadas del duro trabajo de la mar, siempre con cicatrices, manchadas de aceite de la motora, y alguna que otra herida...
Vivió para y por la mar, hizo una familia abundante y el día que aparcó y vendió la motora, para mí que se le fue el alma, quedó su cuerpo y su mente vacía...de alguna manera intentó vivir de recuerdos, pero creo que el destino tenía otro final para él que no esperábamos...ahora que ya no están, te das cuenta de lo que faltan, y que sin ellos, nosotros también hemos perdido algo de norte, de identidad y de alma, imagino que se la llevaron para tenernos presentes en la otra vida, lo que está claro...es que ya nada es lo mismo.