lunes, 5 de octubre de 2020

Todo pasa, y todo llega.

No dejo que me supere todo esto que está pasando, es simplemente que intento vivir con las normas que se imponen y superar un día más, así como que los míos estén bien.
Intento estar normal, la verdad es que me sale bien, no sé si es algo frente a lo que reacciona mi cuerpo de defensa, o que mi mente infantil no permite, tomarme las cosas con demasiada seriedad.
Me consta que las cosas van a ir mal, no digo por la salud, que eso es una lotería, me refiero a las económicas, pero eso no hace que piense en un futuro más allá del fin de semana, o a dos semanas vista, pienso en el ahora más que nunca y eso hace que sepa, que ese día lo he hecho bien.
No me ha hecho falta superar una grave enfermedad para valorar las pequeñas cosas, las más ínfimas para fumarme la vida, aprovecho cada minuto, cada segundo para hacer lo que quiero hacer, para intentar superarme, para dar mi sonrisa a quien me cruzo, para pasármelo chachi con mi hija, que a veces (muchas) me ahora, porque tiene energía para iluminar no el mundo, el universo entero...pero como yo digo, por dentro estoy hecha polvo, por fuera, lo estoy dando al 500%.
Así que con mis medidas de seguridad, con la mascarilla, tomándome una birrita a horas que la gente no se la toma, haciendo alguna salidita al campo, o con la bici, y comiendo platitos ricos a lo top chef (de esto se encarga mi chico), se van consumiendo los días, y seguimos agradeciendo que tengamos otro día para darlo todo, con la ilusión tal vez, de poder subir a ver si mi gente y poderme hechar unas risas con ella.
Y así hasta nueva orden, ahora ilusionada por hacer algo divertido en casa para Halloween, y tramando un plan para que en navidad, mi hija y los niños de la urbanización, tengan su visita  de Papa Noel y real y reciban un detallito que haga que estas navidades, no les haya faltado nada...y es que en la vida, siempre hay algo que agradecer, porque si no lo hiciéramos, es porque estaríamos muertos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario