jueves, 25 de julio de 2019

La Tita

He de reconocer, que este post parte de un pensamiento que estoy teniendo estos días...los veranos que pasaba con mis abuelas, las más importantes han sido las abuelas, no dejan de ser madres y eso hace que calen más hondo, por lo que sea....

Voy a hablar de mi abuela Tita en primer lugar, de Salamanca, se vino a Madrid, y en Boadilla del Monte tuvo 11 hijos, ni más ni menos (mas unos 3 abortos, que parece que no, pero también cuentan).

Mi abuela Tita me crió, mientras que mis padres trabajaban sin parar, desde que era un bebé, y mi padre me llevaba a trote envuelta en una toquilla a primera hora de la mañana y me soltaba en casa de los abuelos. He estado ahí, yendo y viniendo, de su casa a la nuestra durante unos 15 años, comía, cenaba y vivía ahí...

Mi abuela Tita era la mujer más generosa del mundo, era simpática y de las pocas cosas que me acuerdo de ella (porque una cosa es tener una abuela y otra que cuando crecemos, no vamos a verlas y a escucharlas), es que le gustaba mucho Santa Teresa de Jesús, y todos esos libros de milagros y Santos. En mi familia no hemos salido muy religiosos pero mis abuelos han vivido con las Carmelitas de Boadilla mucho tiempo, trabajando para ellas y es algo que por lo que sea, me gusta contar...

Las Carmelitas llamaban a casa algunas veces, para decir a mi abuelo (Agustín) que fuera a por huevos, o dulces, o alguna maravilla de las que hacían...no puedo olvidar una vez que sonó el teléfono y lo cogí, aún pequeña..... y digo ¿Si?, -Ave María Purísima.... les respondí, No, aquí vive la Tita y Agustín, y yo! mi abuela que estaba al quite de todo me pregunta ¿Quién es?, le contesto..."una señora que dice algo de María"....a lo que mi abuela se apresura a contestarme "Diles sin pecado Concebida", y yo, que soy muy obediente les respondí "Sin pecado convencida", escuché a la Carmelitana reírse, y ya vino mi abuela....

La Tita, con tantos hijos que tenía también le dieron muchos nietos, (yo me llevo tan solo 5 años con mi tía la menor), a todos nos acogía, y al vivir en el mismo pueblo se podía decir que eramos una gran y allegada familia, todos nos encontrábamos por las calles, o en casa de la abuela, y allí comíamos chocolate y tortas de anís, que estaban en el segundo cajón de la cocina...eso nunca cambiaba.

Algo que recuerdo, era cuando mi abuela recogía la cocina de habernos dado de comer (se pasaba ahí la mañana), era verano, el salón estaba naranja porque el toldo estaba bajado para descansar del sol y refrescar el ambiente, mi abuela, finalmente se sentaba, se había hecho un café solo con hielo, al que echaba un culín de anís el mono tomando como medida el tapón, yo le pedía el tapón, me lo chupaba y me sabía a gloria bendita, mi abuela se sentaba en una esquina del sofá y yo iba corriendo a pegarme a ella, y apoyaba mi cabeza en sus brazos, gorditos y blanditos como almohadas, pero lo mejor de todo es que estaban fresquitos y me refrescaban los cachetes, y ahí me quedaba pegada a ella, hasta que me quedaba dormida...si me daba tiempo me chupaba también los hielos que quedaban del café, con el azúcar que no se había logrado disolver...si no, al despertar me bebía el liquido "aguachirri" que quedaba...

Al lado de la casa de mi abuela, siempre ha habido una floristería, a lo que más se dedicaban era a hacer ramos de flores para los muertos, o centros de mesa, con las flores que desechaban le hacíamos ramos a la Tita, y se ponía muy contenta (la pobre mía), enseguida cogía un jarrón, de esos que parece que están hechos con flores de miga de pan y lo ponía en la entradita...¡qué sencilla es la vida, cuando nos damos cuenta que los buenos recuerdos son cosas tan mundanas!

Por último, pero no porque no haya nada más que recordar, voy a contaros algo que hacía mi abuela...mi abuela tenia dentadura postiza, y cuando se la quitaba para lavarla, a mi me gustaba ir por detrás, por la curiosidad de verla sin dientes...mi abuela hacía que no me veía, y cuando estaba ya lo suficientemente cerca, se daba la vuelta y me hacía un gesto como Drácula levantando los brazos, yo siempre me asustaba, de broma, y luego nos reíamos...

Solo quiero que sepáis, que no hay nadie que hable mal de mi abuela Tita, todos la querían, es admirable ser una persona de la que no hayan hablado mal, llego tarde a ser como ella, pero aun así creo que algo tengo que tener de ella, aunque tan sólo sea que es mi abuela, y con eso, ya he tenido lo suficiente.

Jamás olvidaré a mi abuela, en otro post, hablaré de mi abuelo, "el Moro", porque mis recuerdos no se acaban aquí...


No hay comentarios:

Publicar un comentario